La metodología que se lleva a cabo en los talleres de yoga dentro del aula infantil o bien en familia, son totalmente vivenciales, a través de la experimentación del cuerpo y el abordaje corporal para poder alcanzar la quietud de la mente, de esta manera, el yoga pasa a poder ser, una posible herramienta al servicio de la calma y la relajación.
Mediante el gusto que coge el niño/a por el juego, se va descubriendo el cuerpo en diferentes planos corporales y con sus diferentes expresiones dentro de un espacio habilitado, del aula infantil.
Por esta razón, todo este abordaje corporal que se realiza está dirigido, de manera lúdica, generando en el niño/a, el entrar en contacto como decía Aucouturier, creador de la psicomotricidad, entrar en el placer por el placer de jugar, en este caso, aprendiendo a hacer yoga y así utilizarlo como herramienta pedagógica de apoyo en el aprendizaje global del niño/a.
Todo el trabajo corporal que se realiza, es mediante el juego simbólico, es decir; en todo momento, el niño/a es protagonista de todo lo que está representando con su cuerpo, esto implica que experimente diferente roles de personajes, que pueda sentir, y expresar diferentes estados de emociones.
Es importante el papel que hace el adulto que dirige la sesión, pues él o ella es el referente que representa esta figura que guía y acompaña, siendo todo su cuerpo, una presencia total muy visual para el niño/a, para que pueda realizar la imitación de todas las expresiones corporales, emocionales y afectivas que se le proponen durante toda la secuencia práctica.
Por esta razón, el preparar el ambiente dentro del aula, donde se va a realizar el yoga, es de vital importancia, para que éste, pueda ser por sí mismo, una invitación a querer entrar el niño/a a participar en este tipo de actividades. Por ello en primer lugar, previamente, se crea un ambiente muy cuidado, donde se respira calma y tranquilidad, esto se consigue preparando un escenario dentro del aula, qué esté libre de obstáculos, mobiliarios y fuertes estimulaciones para que no distraiga la atención del niño/a y también con la ayuda de una música que evoque tranquilidad.
Son ambientes que deben estar cargados de un sentimiento de alegría y a la vez de sorpresa, para crear un cierto misterio, en ir desvelando los contenidos que se van a trabajar, y este trabajo lo consigue el adulto referente que guía estas sesiones. En el caso, que se realiza el yoga en familia, entonces el familiar participante ha de ir muy de la mano como igual referente que la persona que dirige la sesión. Por ello es muy importante, que el niño/a se sienta envuelto en un ambiente de amor, de inclusión, donde se respira respeto, amistad, distensión y relajación. Puesto que el niño/a en estas edades tempranas, todo lo que ve y vive, lo absorbe y lo hace suyo.
Se hace uso de la repetición de las posturas, en sus diferentes planos del esquema corporal, con gestos, movimientos y canciones para ayudar a que el niño, construya su identidad. La oportunidad que se le da al niño/a de atravesar de nuevo por diferentes planos corporales que ya conoce y tiene integrados, el hecho de volver a experimentarlos, guiados desde la respiración pausadamente y con un sentimiento de calma, crea un nuevo estado de relajación en el niño/a que tiene la posibilidad de integrar a través de todo su ser y de generar nuevas sinapsis en su cerebro.
Por ello toda representación corporal que el niño/a realiza y que está, cargada de acción y movimiento debe llevar también el contraste de relajación y calma.
Por esto, se da mucha importancia al orden de la secuencia a realizar, en la representación de las posturas físicas, ya que se busca que esta estructura tenga un contenido en reforzar las etapas evolutivas que el niño/a ha ido construyendo en su adquisición a la verticalidad, al sentido de la marcha, es decir, a aprender a ponerse a andar.
Por ello, esta estructura corporal que se realiza, tiene todo un sentido de fondo, trabajando un círculo que empieza y acaba, con el mismo plano corporal, desde el sostén del suelo, representando la tierra que nos acoge.
El hilo conductor que se utiliza para guiar todo esta estructura corporal, es con la ayuda de soportes de imágenes visuales de animales, con efectos de la natura, de sonidos, etc. Todo tipo de elementos que inspiren al niño/a en las acciones de su vida cotidiana.
Tal y como menciona el autor Rudolf Steiner, en el libro Andar, Sentir y Pensar:
Cuando observamos, cómo se adapta el niño/a para conseguir la posición vertical y andar, y seguimos atentamente y amorosamente este misterio que realiza y se lleva a cabo por los impulsos del propio organismo humano, al pasar de la posición horizontal a la vertical y estamos como auxiliares en su aprendizaje, siguiendo con amor toda manifestación de esta naturaleza, entonces generamos fuerzas que aportan salud.
El amor aplicado al proceso del aprendizaje del andar, ayuda mucho a la sana educación del cuerpo.


