
El Yoga Infantil, se puede trabajar desde diferentes estructuras y maneras de llevarlo a cabo en su práctica educativa.
Como pueden ser desde el hilo conductor de ir narrando una historia o aventura que se va expresando corporalmente a la misma vez que se verbaliza.
Como cuento, dando espacio en primer lugar a la atención de la escucha activa, a través de la lectura, para después trabajar los elementos que hayan aparecido, pudiéndolos vivenciar a través de la expresión corporal.
Como también puede estar enfocado a realizar juegos de expresión corporal para trabajar diferentes áreas educativas como pueden ser, las matemáticas, la expresión plástica, el lenguaje oral y corporal, etc. Y éstas, pudiéndose realizar dentro de unidades didácticas concretas.
O solamente, a través de aplicar diferentes momentos pequeños a lo largo de la vida cotidiana del aula infantil, como pueden ser, en las entradas y salidas, al volver del patio, al volver de psicomotricidad.
O tenerlo incorporado dentro de la convivencia del aula infantil, en rincones donde se trabaja la relajación, la calma y la educación emocional.
Al margen de que se utilicen cualquiera de las estructuras mencionadas, sería muy positivo que se siga un orden establecido en el diseño del taller que se quiere realizar. Que pueda estar sostenido en tres diferentes bloques que se lleven a cabo a través de seguir una secuencia concreta y ejecutada a modo de ritual, para ayudar en la facilitación del aprendizaje del niño/a, como son:
1.- Ritual de entrada:
Esta primera parte, consta de poner en contacto al niño/a en primer lugar con familiarizarse con lo que se va a realizar, dándole la bienvenida, explicando previamente lo que se va a hacer durante la sesión. Y seguidamente, comenzar a entrar en contacto con su cuerpo para su identificación de manera segmentaria o global a través de la respiración, movimientos muy suaves de comenzar a despertar y entrar a trabajar con él, progresivamente.
2.- El desarrollo:
Seguidamente del anterior ritual, el trabajo que se lleva a cabo en este bloque, es con todo el esquema corporal, a partir de dirigirlo desde una manera más dinámica, que incluye distintos movimientos y planos corporales a realizar, dentro del espacio donde se va a dirigir la sesión.
3.- Ritual de salida:
Es la parte final, que se acompaña al cuerpo a ir hacia el momento de relajación final, donde el cuerpo vuelve a tener soporte en contacto con el suelo, dando seguridad y estabilidad al niño/a, dejando este espacio para que todo el trabajo, pueda SER integrado.


Es muy importante, y no importa, si la estructura que se va a realizar tenga una duración de menor o mayor tiempo, lo significativo es; que el niño/a pueda integrar los ritmos de vida a través de los rituales de entrar, desarrollar y salir de ese estado identificativo corporal- emocional como es, transitar el contraste pedagógico de la actividad y movimiento a diferenciar de la relajación y calma.














